Cuando pensamos en el deporte, generalmente pensamos en la fuerza muscular, la resistencia y el bienestar general. ¿Pero y la boca? Lo cierto es que la actividad física también está relacionada con la salud bucodental, como lo corroboran varias investigaciones. Entender esta relación puede ser útil para tus pacientes, ya sean deportistas ocasionales o atletas comprometidos, para que optimicen su rendimiento… y su sonrisa.
A continuación, te explicaremos por qué el deporte puede ser un aliado o un enemigo de la salud bucodental. También compartiremos algunas recomendaciones que puedes seguir para mantener ambas en equilibrio.
1. El deporte como aliado de la salud en general… y también de la oral.
La actividad física constante favorece la circulación, reduce la inflamación en el cuerpo y fortalece el sistema inmunológico. Todo esto produce un efecto beneficioso en la salud bucal y dental. Un cuerpo sano responde de manera más eficaz a infecciones, como las periodontales (que afectan las encías).
Diversas investigaciones señalan que las personas que realizan actividad física tienen un riesgo reducido de desarrollar problemas periodontales. Esto se debe en parte a que el deporte contribuye a controlar los procesos inflamatorios en todo el organismo. Existen incluso evidencias de que un estilo de vida activo puede ayudar a controlar la diabetes, un factor que se relaciona directamente con problemas de las encías.
2. Algunos hábitos deportivos pueden perjudicar los dientes
Hay ciertas costumbres deportivas que pueden dañar los dientes. A pesar de que el deporte normalmente favorece la salud, hay algunas cosas que pueden perjudicar negativamente a la boca si no las manejamos adecuadamente. Y estos son los más relevantes:
- Deshidratación y boca seca: Al entrenar, sudamos y eliminamos líquidos. Esto puede disminuir la cantidad de saliva producida, que es fundamental para neutralizar el ácido en la boca y proteger los dientes. La disminución de saliva aumenta el peligro de padecer caries, mal aliento e incluso inflamación en las encías.
- Consumo habitual de bebidas isotónicas: Las bebidas deportivas cumplen un propósito, pero tienden a ser un poco ácidas y tener azúcares. Los dientes quedan expuestos a un ambiente ideal para la caries entre sorbos.
No se trata de satanizar estas bebidas, sino de tener en cuenta que un consumo reiterado durante prácticas largas puede deteriorar el esmalte y propiciar la aparición de caries.
- Bruxismo y estrés deportivo: Muchos atletas aprietan los dientes sin darse cuenta, especialmente cuando participan en deportes de alta intensidad o competición. Esta costumbre puede erosionar las piezas dentales y producir dificultades en la articulación temporomandibular (ATM), lo que puede provocar dolor, tensión muscular o chasquidos.
- Impactos y traumatismos: Los deportes de contacto, como el baloncesto, las artes marciales o el fútbol, conllevan un riesgo real de recibir golpes. Una caída desafortunada o un golpe con el codo pueden causar la pérdida, el desplazamiento o fracturas de los dientes. En realidad, los traumatismos deportivos son una de las causas más frecuentes de visitas urgentes a la odontología.
3. Consejos prácticos para deportistas que quieran cuidar su boca
- Conservar una adecuada hidratación: Lo mejor es hidratarse con agua antes, durante y después de hacer actividad física. Preservar la boca húmeda ayuda a que la saliva se produzca de manera correcta y protege los dientes de forma natural.
- Disminuir el consumo de bebidas isotónicas o buscar bebidas que no contengan azúcares añadidos: Si realmente se requieren, es mejor tomarlas en momentos específicos en lugar de hacerlo como bebida cotidiana. Y, si es factible, hacerlo de una sola vez en vez de pequeños sorbos continuos. Luego, enjuagar con agua.
- Utilizar protectores bucales: Un protector bucal personalizado puede prevenir muchos problemas en deportes con riesgo de impacto. Los protectores a medida brindan mayor seguridad, se adaptan mejor y son más confortables que los estándar.
- Mantener la higiene a diario: Cepillarse los dientes dos veces al día, emplear hilo dental y usar una técnica apropiada. Esto es esencial para cualquier individuo y para los deportistas en particular, pero lo es aún más si se consumen bebidas ácidas o se padece de boca seca.
- Revisar la condición de las encías y de la boca en general: Los atletas que se entrenan intensamente deben mantener un seguimiento regular para identificar signos de inflamación o agotamiento a tiempo.
- Controles periódicos en la clínica: Al menos una vez por año, aunque lo ideal sería cada seis meses. Los exámenes revelan problemas que pueden agravarse debido a la práctica de deportes.
El objetivo no es dejar de hacer ejercicio, por el contrario, es entender cómo afecta a la boca y cómo evitar los efectos menos deseables. En definitiva, la salud bucodental es otra manifestación del bienestar general: si mantenemos nuestro cuerpo en buen estado, también lo estará nuestra boca.